Prometen luchar contra el paso del tiempo y prevenir decenas de enfermedades. Las bayas de Goji son lo último entre las famosas. Las auténticas proceden de un arbusto que crece en el Himalaya, el Tibet y Mongolia, a 4.000 metros de altitud, y en unas condiciones climáticas extremas. Entre los fieles que recurren a este fruto de la longevidad figuran Liz Hurley, Kate Moss, Mischa Barton, Victoria Beckham. En Gran Bretaña se han puesto tan de moda que las conocen como la fruta de la Viagra (por aumentar la libido y y mejorar la disfunción sexual.
Los supuestos beneficios
Por su alto contenido en vitaminas y minerales, estas bayas se venden como un potente cóctel de salud. De hecho, si hace unos meses eran prácticamente desconocidas, ahora se pueden adquirir en cualquier supermercado.
La lista de beneficios es interminable: combaten el envejecimiento cutáneo, ayudan a perder peso, ya que, al parecer, estimulan la conversión de los alimentos en energía en vez de grasa. Los que las toman aseguran gozar de más energía vital; protegen el corazón, aumentan las defensas, alivian las cefaleas y los mareos, mejoran la calidad del sueño y protegen del insomnio. Y más aún: desintoxican el hígado, aminoran los síntomas de la menopausia, mejoran las digestiones.
Los expertos en nutrición coinciden en que las bayas de Goji son buenas, pero no milagrosas. Según Marta Maroto, terapeuta integral, especializada en tratamiento emocional, energético y funcional “Favorecen que el organismo depure de toxinas y se retrase el envejecimiento”. Maroto añade que “las bayas funcionan si se mantienen hábitos de vida saludables”.






