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Lo cierto es que la pobre Britney Spears, después de tantos malos ratos, lo mínimo que se merece además de un exitazo con Circus es encontrar a un muchacho que la cuide y la quiera como solo ella merece.
Pues parece que lo ha encontrado, se trata de su manager, Jason Trawick con el que ya tuvo algo más que palabras hace algún tiempo. Una relación que no llegó a cuajar porque el padre de la cantante que está a cargo de su seguridad tanto física como emocional se metió en medio.
En esta ocasión parece que también ha sido el padre el que ha convencido al manager para que le vuelva a hacer carantoñas a su pequeña al considerar que ya está mucho más recuperada como para retomar una relación estable.
Retoma la relación con su manager
Según fuentes de la revista National Enquirer, se ha visto a Britney y Jason muy juntitos en los últimos tiempos.
La princesa del pop echaba mucho de menos a Jason en la temporada que han pasado separados. Tal vez debido a esto él está pensando en acompañarla durante su gira por Australia el próximo mes de noviembre.
Como comentábamos, la reconciliación de ambos ha sido posible gracias a Jamie Spears, el padre de la cantante que consideró oportuno que su hija contase con un compañero que la diera apoyo sentimental. Así que ni corto ni perezoso le pidió a Jason que le diera otra oportunidad a su hija.
Según un amigo cercano al padre de la cantante: “Jamie estaba muy preocupado por Britney. Ella tenía demasiado tiempo libre durante el descanso de la gira, y se sentía muy sola. Cuando Jason se enteró de esto, vino a toda prisa. Realmente le importa Britney y no quiere verla sufrir”.
No parece demasiado seria
Aunque por lo que parece la relación no es de lo más estable, Jason a pesar de querer a la cantante prefiere ir a paso lento y salir con más gente, algo que no emociona a la cantante pero que no le queda más remedio que aguantar.
Por otro lado Britney no solo tiene que contar con el apoyo de su padre a la hora de comenzar relaciones sino con sus dos hijos, fruto de su anterior matrimonio con un ex bailarín. El mayor Sean Preston, adora al manager de su madre e incluso las malas lenguas dicen que le llama papá; mientras que el pequeño, Jayden James, no tiene tan buen feeling con Jason y no para de llorar según le ve entrar por la puerta.




