Consejos para que tu pareja funcione
Cuando empezamos a tener problemas en nuestra relación de pareja, lo primero que solemos hacer es acudir a un amigo. A veces, tenemos suerte y contamos con buenos consejeros a nuestro alrededor, pero no es aconsejable que nos fiemos cien por cien de la opinión subjetiva de una sola persona.
Si bien es cierto que oír opiniones ajenas puede ayudarnos a ver las cosas desde otra perspectiva, hay que saber elegir qué consejos vamos a tener en cuenta para aplicarlos a la realidad. En ocasiones, el problema conyugal es demasiado tormentoso y la pareja decide acudir a terapia psicológica. Para aquellos que todavía no estén en esa fase pero que necesiten una tercera opinión, aquí te damos algunos consejos aplicables a todos los problemas y que no viene mal recordar.
La Cosmopolitan no es la Biblia
En revistas como Cosmopolitan es habitual encontrar más de un artículo dedicado a consejos de pareja. Hay que leer estas revistas con tiento ya que suelen estar enfocadas al entretenimiento. Las personas que escriben estos artículos son redactores, no psicólogos. Así que si vemos algo que pueda ser interesante para nuestra vida real, podemos tomar nota de ello pero sin necesidad de llevarlo a rajatabla. De todas formas, cualquiera que tenga dos dedos de frente sabrá que lo mejor para que una relación funcione no es seguir paso a paso las “Diez mejores formas de espiar a tu chico sin que te pille”.
Hoy por ti, mañana por mí
Una de las mejores recetas para hacer duradera una pareja es la paciencia combinada con la tolerancia. Seguro que ya te habrás dado cuenta de cómo es él o ella. Pues bien, así es como debes aceptarle y quererle, y dejar de basar vuestra relación en hacer intentos fallidos por cambiarle, porque ésto sólo servirá para desesperarte aún más.
Igual no te has parado a pensar que tú tampoco eres perfecto/a y que, sin embargo, tu pareja te acepta tal como eres. ¿Y qué hacer con esos pequeños detalles que tanto nos irritan del otro? Pues, ante todo, paciencia. Cuando haga ese comentario o ese gesto que tanto te molesta, intenta distraer tu atención con cualquier cosa que tengas a mano antes de poner el grito en el cielo.
Si, finalmente, no aguantas más y tienes que darle un toque de atención, evita empezar la incómoda conversación con una frase del tipo “Sabes que no soporto que…”; aunque se lo hayas dicho más de una vez, seguramente no lo esté repitiendo para incomodarte, así que cárgate de paciencia para repetírselo con calma empezando por una frase como “Por favor, ¿te importaría….?”.
Para compensar estos toques de atención, a veces necesarios para sobrellevar las manías del otro, hazle saber, de igual manera, las cosas que hace bien. Cuando te dé un beso sin previo aviso o cuando haga esa cena que tanto te gusta, no dejes de recordarle lo feliz que te hace con esos pequeños detalles. Será una manera de mantener la relación equilibrada y despertarle una sonrisa de vez en cuando.
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