
Fotografía: 20 minutos
Sí. Me gusta saber la actualidad del corazón, conocer dónde y con quién están nuestros famosos y echar un vistazo, en la distancia, a sus vidas. Y, ¿qué?.
No todos pertenecemos a ese gran porcentaje de españoles que promete ver La 2, mientras pueden recitar de memoria los amores de los personajes del cuore o nos sorprende al conocer qué sucede en la vida de los grandes hermanos. A algunos nos gusta y no nos avergüenza reconocerlo.
Dos décadas de corazón televisivo
Desde que en 1995 Telecinco emitiera ¡Qué me dices!, presentado por Belinda Washington y Chapis, la actualidad social se convirtió en algo muy diferente al tono amable y elegante al que estábamos acostumbrados en espacios como ‘Corazón, corazón’, de TVE1.
El cambio definitivo llegó el 13 de marzo de 1997, con el nacimiento de ‘Tómbola’ en Canal Nou, el programa que revolucionó la información rosa sentando cada semana a los protagonistas de la noticia frente a periodistas del género.
Poco a poco, las televisiones nacionales imitaron esta línea, y surgieron programas como Salsa Rosa o Dónde estas corazón, que aún se mantiene en pantalla abreviado en ‘DEC’.
La fórmula tomatera
Pero, sin duda, otro de los programas que marcó una época fue ‘Aquí hay tomate’, donde Jorge Javier Vázquez y Carmen Alcayde escandalizaban a medio país con sus irreverencias y licencias periodísticas, mostrando lo que hasta ese momento nadie se había atrevido a enseñar, diciendo lo que todos pensábamos y nadie decía, y haciendo oídos sordos a los que les criticaban sin piedad.
Un estilo ácido y mordaz que se ganó muchos enemigos, sobre todo entre los famosos de prestigio que temían que sus fantasmas salieran del armario y veían como se sobrepasaban las reglas no escritas que hasta ese momento seguían los comentaristas de la prensa social. Nadie se salvaba de sus lenguas viperinas y las demandas se acumulaban en los juzgados. Sin embargo, la audiencia se mantenía fiel y atenta cada tarde.
Su retirada, un tanto precipitada, sorprendió a todos e hizo difundirse rumores sobre posibles presiones de los directivos de la cadena ante lo que, para muchos, había llegado a pasar la línea.
¿Por qué nos gusta?
Para muchos es ‘telebasura’, esa palabra que en los últimos años se ha colado en nuestro diccionario habitual y que, básicamente, sirve para definir cualquier cosa que no nos gusta. Para otros, es simplemente entretenimiento. Una forma de sentarnos en nuestro sillón y olvidar las penas y los problemas del día a día.
El millón y medio de telespectadores de media que siguen cada día ‘Sálvame’ o los que desde hace años hacen líder de la noche del viernes a ‘DEC’, no esperan ver un interesante debate filosófico, ni una excelente explicación de una tesis doctoral. Para eso, tienen el resto de su vida.
Muy al contrario, se sientan en su sofá esperando que alguien les entretenga y les haga reír y, por qué no, les cuente las penas y alegría de otros. Ya se sabe, “mal de muchos…”. No necesitan grandes reflexiones ni, mucho menos, alguien que les haga si quiera pensar. Quieren entretenimiento y relax, y para eso están estos programas.
Detrás de ellos, un equipo de profesionales que asistieron a las mismas clases que los periodistas que cada día nos dan la actualidad económica o política. Un equipo humano que trata de realizar su trabajo con tanta profesionalidad como el resto de sus compañeros pero que, en un momento de sus vidas, decidieron dedicarse a entretener e informar sobre un lado mucho más amable y divertido de la actualidad.
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