
Autor: Caroline Bonarde Ucci
La sociedad japonesa siente una inclinación natural hacia la imitación. Imitan, claro, aquello que les gusta o fascina. En esa categoría figuran las estrellas de cine. Ahora bien, si se trata de señalar los ingredientes que convierten a un actor en una celebridad, la tarea se vuelve compleja. Quizá indescifrable. Jonnhy Depp puede presumir de figurar en ese selecto grupo. Muy a su pesar, se ha convertido en uno de los personajes favoritos de las revistas del corazón, también de los fanzines de quinceañeras, durante las dos últimas décadas: guapo, excéntrico, torturado y versátil, su aire de tímido talentoso es irresistible para muchas. Nos acercamos a una personalidad carismática, que ha vivido su particular camino de construcción personal.
Al hijo de una camarera y un ingeniero le pueden pasar muchas cosas en sus primeros años de vida. Lo que no entra en el territorio de la normalidad es que a los 7 años el chaval ya haya vivido en una veintena de casas distintas.
Esa peripecia biográfica ayuda a entender la predilección adulta de Depp por los personajes extravagantes, al borde del desarraigo. Tipos singulares que conviven con naturalidad con cierto tipo de habilidad insólita, pero también con la incomprensión, cuando no con la marginación social.
Galería de personajes con magnetismo
El imaginario colectivo de los cinéfilos de medio mundo está poblado por algunos de sus personajes: Eduardo Manostijeras, Ed Wood, el barbero de Sweenney Tood, Sherlok Holmes enganchado a la heroína, el pirata Jack Sparrow (con el que ganó en 2003 su hasta ahora único Oscar) o James Mathew Barrie, el creador de Peter Pan, por citar sólo alguno de ellos.
Algún tiempo después de su involuntaria inicial vida errante, a los 15, sus padres se divorciaron. Fue entonces cuando decidió abandonar la escuela y dedicarse a su carrera como rockero profesional , donde tuvo cierto reconocimiento con su banda The Kids, con la que llegó incluso a ser telonero de Iggy Pop.
La vida de Jonnhy Dep está delimitada por su incesante búsqueda sentimental. Pocas personalidades han estado tan expuestas al foco público. De él se conocen infinidad de anécdotas que han conformado la imagen de un seductor al margen de la convencionalidad.
14 tatuajes: diario de una vida en el propio cuerpo
El actor norteamericano tiene 14 tatuajes repartidos por su anatomía. Algunos de ellos suponen un importante vínculo emocional, como los tres corazones en su brazo izquierdo, los cuales representan a su novia Vanesa Paradis y sus hijos, Lily-Rose y Jack.
Aunque hay otros que llaman más la atención, como la cabeza de un indio americano, el primer tatuaje que se hizo a los 17 años de edad. Es un homenaje a su ascendencia Cherokee por parte materna. También es revelador de su actitud vital el que lleva en su antebrazo izquierdo: “Silence Exile Cunning”, una frase de un libro de James Joyce, que significa, silencio exilio y astucia. “Mi cuerpo es como un diario, cada tatuaje significa algo, no importa si lo hace un cuchillo o un profesional”, asegura.
El intérprete vive ahora un momento de equilibrio emocional. Tiene 46 años, una relación sólida de 10 años con la también actriz francesa, y ha mantenido una línea coherente de experimentación actoral de la cual seguramente estén orgullosos los fallecidos Marlon Brando (no necesita presentación en el mundo del séptimo arte) y el poeta Allen Gisberg, buenos e ilustres amigos de Depp, que todavía puede presumir una relación de idolatría y complicidad con Keith Richard, pieza clave de los Rolling Stones, quien actuó con él en la tercera entrega de Piratas del Caribe.
Un Oscar y un Globo de Oro ya han reconocido su trabajo
Su estatus de respeto interpretativo se ha cimentado en una trayectoria jalonada, aparte de con el Oscar, con un Globo de Oro, el galardón del sindicato de actores, tres Teen Choice Awards y un Cesar francés honorífico, entregado al conjunto de su carrera.
Con estas credenciales, cuesta recordar que durante muchos años Depp se autodefinió “terriblemente infeliz”. Con varios matrimonios rotos y una sucesión innumerable de relaciones amorosas, entre las que ocupan un lugar especial las que mantuvo con la actriz Winona Rider (Reallity Bites, Mujercitas) y la modelo Kate Moss.
Una carrera sentimental que, haciendo un alarde de originalidad y deducción, nos remitiría de nuevo a sus primeros años nómadas. Claro que uno de los hitos de esa agitada sentimental propició su bautizo cinematográfico, ya que fue su primera esposa la que le presentó a Nicolas Cage y éste el que le alentó a que se pasara por el casting de de Pesadilla en Elm Street, la primera película de una larga cinematografía, en la que apareció diez minutos mal contados.
Drogas, alcohol y habitaciones devastadas
La época oscura que vivió el actor coincidió con su intensa labor como intérprete, en plenos 90. Momentos en los que se dedicaba a descuartizar habitaciones de hotel, lo que unido a su inmersión en las drogas y el alcohol, completaba su imagen de artista maldito. Un cóctel bastante habitual, por otra parte, en personalidades sensibles y tímidas como la suya.
El mérito de Depp es que, a diferencia de lo que suele suceder en estos casos, ha sabido reciclarse como actor y persona, introduciendo nuevos registros, como la imagen de padre modélico, jugando con sus hijas en la campiña francesa en la que pasa largas temporadas.
Habitual en las listas ‘oficiales’ de guapos
También ha progresado en el terreno de la interpretación, hasta convertirse en un actor versátil y respetado (lástima, que a veces sus trabajos se vean afectados por el histrionismo o la afectación, en su afán por regalar un gesto, un alma propia, a cada uno de sus personajes).
Hace un año, fue escogido como el hombre más sexy del planeta por las lectoras de la revista Cosmopolitan, una de las listas de famosos más importantes de Estados Unidos. Su presencia en esa clase de recopilaciones es bastante habitual. Y en los últimos meses tiene un hueco preferencial en las secciones de gente de revistas y diarios, puesto que se ha propagado el rumor de que se casará en abril de 2010 con Paradis, tras 10 años de convivencia.
Hombre inquieto, en sus ratos libres rastrea con devoción piezas artísticas y devora libros. Ojalá el actor conserve este estado anímico y éste le permita seguir componiendo odas a los outsider, con su inimitable (lo siento, japan people) mezcla de elegancia y magnetismo.
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