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En un breve repaso por las revistas que los hombres nunca leemos (salvo cuando nos cae una cerca y hacemos como que no nos interesa), me he dado cuenta de que éstas siempre se la juegan dando claves para conquistarnos a nosotros, los hombres. Normas o guías que serán básicas para lograrlo.
Lo curioso es que, sea la revista o la persona que sea la que haga tales afirmaciones, estos consejos tienden a crear un tipo de mujer alejada del fin que se busca. Además, no acostumbran a caminar cerca de la realidad; digamos que parten de una base general pero no se paran en los detalles. Pues para eso estamos aquí…
La “irresistibilidad”
Punto coincidente de todo buen decálogo: sé irresistible. Partiendo de la base de que es un término demasiado objetivo como para llevarlo a cabo, los consejos que dan parece que alejan más que acercan al objetivo. Un ejemplo: la forma de andar. “Llama la atención, mueve la cadera”. Es evidente que si andas así eres sexy, y ahí está el detalle importante: la naturalidad. Si el consejo es “fuerza tus andares” eso no nos gusta. Seguro. Recuerdo que Lina Morgan hacía gracia, pero no era irresistible.
Lucha de consejos
Claro que el hombre es débil. Sí, somos débiles. Y mucho. Y estas revistillas quieren que ellas se aprovechen de nuestra debilidad. Muchos consejos son del tipo: “Hazle sentir importante”. No hay nada mejor que soltar un rollo y ver que la chica está interesadísima… Para eso, os recomiendan que nos miréis a los ojos, que nos prestéis atención y que nos escuchéis. Curioso, lo mismo que hacemos los hombres para conquistar a una mujer: aparentar (sea cierto o no) que nos interesa lo que dice. No creo que sea una buena idea aconsejar hacer lo que hacemos nosotros, porque se convierte en un “habla tú”, “no, habla tú que me interesa mucho lo que dices”.
La temida iniciativa
“Toma la iniciativa”, os dicen. No sé si se dan cuenta de lo que nos asusta eso. “Muéstrate segura de ti misma”. Una chica extremadamente segura y que toma la iniciativa puede conquistar, pero también puede imponernos respeto. Demasiado respeto.
Hagamos un recuento de los consejos que os dan: anda de manera poco natural; cede al hombre la palabra para hacerle sentir importante (con el riesgo que esto conlleva); mantente muy segura de ti misma; y toma la iniciativa. Un poco extraña y contradictoria la fórmula, ¿no?
Buscando coincidencias
El consejo de busca cosas que os gusten a los dos tampoco es que sea demasiado definitivo. Vamos a ver, los puntos comunes de muchas parejas son tan invisibles que generan la pregunta de “¿pero qué hacen juntos?”. Pero ahí están, juntos, mientras tú tratas de que te interese mi pasión por la recogida de melocotones. Otro consejo, además, que nos dan también a nosotros y, de nuevo, incompatibilidad. El que se interese más por lo que le gusta al otro, gana.
Al final, todos estos decálogos coinciden en lo mismo que te diría tu madre o tu abuela: sé tu misma. O porque lo introducen dentro de sus diez normas o porque los consejos son tan malos que es mejor olvidarse de ellos y seguir adelante.




