Hay relaciones de pareja que viven su mejor momento cuando se terminan. A veces piensas si de verdad quieres pasar el resto de tu vida con la otra persona. Y cuando empiezas a hacerte esta pregunta significa que hay algo que no funciona.
Es una tradición que cuando una relación acaba, las partes implicadas no están bien. Pero a veces es lo contrario: necesitas romper con una persona para conseguir ser tú misma. Es una decisión dura, nunca se encuentra un momento oportuno. Pero hay que buscarlo cuando se dan una serie de situaciones.
¿Hay que dejar la relación después de una infidelidad?
Somos débiles, y a veces no nos acordamos de que ya tenemos pareja antes de irnos a por otra. Mucha gente no soportaría una infidelidad. Es la reacción normal. Otros deciden dar otra oportunidad, creyendo que el otro no va a volver a cometer un desliz. Es posible, pero si ya lo ha hecho una vez, ¿quién te dice que no volverá a hacerlo?
Otras ni siquiera se enteran de que hay una relación paralela. Esto demuestra la falta de confianza en la pareja. Ante todo debería haber sinceridad. En ese caso, no hay motivos para plantearse siquiera el no dejar la relación. Porque, tarde o temprano, la verdad siempre reluce.
Otras razones que extinguen el fuego de la relación
A veces queremos que nuestra teórica media naranja cambie su forma de ser. Y pocas veces lo conseguimos. A parte de que intentar cambiar a alguien es algo egoísta, si lo hemos intentado es porque no nos gusta cómo es. Esa puede ser una buena razón para la ruptura. Porque nadie debería estar con alguien con quien no se siente bien.
Otras parejas se dedican a romper y volver cada tres días. Esto no puede ser bueno para una relación, puesto que en cada ruptura se va algo que no puede recuperarse. Yo defiendo firmemente la teoría de que, una vez se termina la relación, no se debería volver.
Y si tu pareja hace que no te sientas bien cuando estáis juntos, no hay nada que plantearse. La relación debe terminar. Lo mismo que si cuando estás con él sólo puedes pensar en lo feliz que eras antes, o en lo que te aburres con él.
Una razón que no es decisiva pero sí que influye es si a las personas de tu entorno no les gusta. Si pasas el día escuchando los inconvenientes que tiene que estés con él al final terminas dándote cuenta de que tanta gente no puede estar equivocada. Y es que como el amor es ciego, tú no lo ves claramente hasta que alguien te abre los ojos.





