
Foto de la web seloquehicisteis.lasexta.com
No hay mejor manera para ver la cara más morbosa de nuestros personajes del “mundo rosa” que verlos inmersos en sus propia rutina.
Paquirrín, aburrido de su imagen de “Don Juan”, quiere mostrarnos su parte más divertida. Es el gran reportaje que todo periodista querría tener: ¡que los mismos famosos lo narren!
Aunque es un gran papel, su labor consistirá en ir por las calles de su ciudad: antro por antro, de fiesta en fiesta… Enseñándonos su día a día y cómo no, sus mujeres.
Paquirrín quiere mostrarnos su parte más divertida
Duda cabe en saber si el “hijo prodigio” tiene dotes de humorista y, sobretodo, en si será capaz de memorizar textos de apenas un par de páginas. ¿Alguno le recuerda como estudiante ejemplar, si es que terminó la escuela?
¿En qué estado económico deberán encontrarse los señores Emilio Aragón o Buenafuente, tras los continuos ataques legales de Telecinco, para fichar personajes como este? Equiparle en un traje de la talla de Ángel Martín o Dani Mateo? ¡Ellos sí que tienen gracia!.
La pantoja bien lejos quiere tener a su hijo para permitirle tantos caprichos
Qué excusa tendrá ahora la Pantoja para justificar las ideas descabelladas de su pequeño. ¿Acaso no tiene mejores formas de derrochar esa “paga” de tantos ceros que su mamá le concede para tenerlo entretenido? Bien lejos lo quiere tener para permitirle tantos caprichos. ¿Qué tramará este gañán, como dicen en tierras albaceteñas, para matar su tiempo?
A este “personajillo” le importa bien poco la ruina que le pueda suponer a esta cadena el espacio que le ofrecen. Un espacio de gran índice de audiencia, que genera estabilidad para “la Sexta”.
El suyo es un caso que ilustra una de las teorías de Risto Mejide, “la audiencia alimenta los malos productos”.
Un dinerito sí que podrán sacar, hasta que el chiste deje de hacer gracia y Paquirrín no tenga más sandeces en su “chistera”. O comienza a retrasmitir la vida de su madre, que bastante escandalosa es, o me parece que poco durará este chico en antena.
Lo que nos puede quedar claro es que las cadenas televisivas están tan desesperadas por la crisis que sólo tienen ideas absurdas para no quedarse en la ruina.
Sólo nos queda sentarnos en nuestro sillón, frente a esa caja descerebrada a la espera del desastre.




