En los últimos tiempos, se están empezando a multiplicar los casos de una enfermedad en alza que los médicos podrían perfectamente llamar ‘emborrachus escenarius’, y que según los casos estudiados se produce más comunmente, en estos últimos tiempos, en cantantes femeninas y de talla internacional.
Como casos recientes hemos podido ver en todo su esplendor a las sobradamente conocidas Amy Winehouse o Lady Gaga, quiénes la padecen de forma crónica, y en nuestro país, el comentado supuesto caso de Amaia Montero. Y es que no hay nada mejor que ‘chisparse’ antes de un acto público para salir a los escenarios a dar la nota. Para arrancase sin vegüenza que deben pensar los más inocentes.
Una ceremonia entretenida
La última en apuntarse al carro de salir a los escenarios cual irlandés después de una noche en un pub ha sido la norteamericana Mariah Carey, quién no parece conocer como funcionan las cosas en el mundo real, vamos que de toda la vida los premios se festejan una vez te los han entregado y no antes.
Pero Mariah es Mariah, ella es una diva, y por ello hace lo que quiere. Y buena muestra de ello fue su discurso de agradecimiento en la ceremonia de entrega de premios del Festival de Cine de Palm Springs, que se celebra en Estados Unidos del 5 al 18 de enero.
Un festival conocido por los más cinéfilos pero no necesariamente por los amantes del mundo del corazón y el cotilleo, por lo menos no hasta esta edición. Y todo gracias a Mariah Carey, quién decidió salir a recoger el galardón obtenido como actriz revelación por su interpretación en la película ‘Precious’ en unas condiciones un poco inestables.
Menudo momentazo el de Mariah
En algunas ocasiones las celebridades deciden dar la nota fuera de sus conciertos, algo que por norma general nos suele hacer mucha gracia. En el caso de Mariah, la acción se produjo de forma muy cómica y natural.
Hacía su entrada en el escenario de forma triunfal, abrazando y besando a su compañero, saltando y pegando algún que otro gritito de felicidad. Después llega la hora del discurso, pero se queda en blanco. La solución: “como te quiero”…una expresión (y un tono de voz) con el que el público empieza a sospechar sobre el estado de la cantante.
No sabe que decir y habla muy despacio, hasta que arranca: “perdonarme, pero estoy un poquito…” y la frase la termina un espectador: “¡Borrachaaa!”. Ella lo reconoce a la primera, y todos, incluida ella misma, comienzan a reír a carcajadas. Después de este simpático momento Mariah continúa su discurso, dentro de lo que cabe, de forma normal.
Gracias a este momentazo aprenderemos dos cosas, que los festivales de cine pueden ser muy divertidos, y que Mariah Carey tiene un buen beber, es cariñosa y simpática, por lo que no debemos temer si una noche de fiesta nos cruzamos con ella y le pedimos que nos cante. Seguro que lo hace encantada.




